The giver
> Veure disponibilitat a l'Ebiblio
The giver (The Giver; Phillip Noyce, 2014)
The giver es una película dirigida por el australiano Phillip Noyce (Calma total (Dead Calm; 1989) Juego de patriotas (Patriot Games; 1992), Peligro inminente (Clear and Present Danger; 1994)) en 2014. Está basada en la novela más famosa de la también australiana Lois Lowry.
Tanto la novela como la película están destinadas a un público adolescente: describen la historia de una sociedad utópica donde los conflictos han desaparecido y donde cada individuo, según sus cualidades, es destinado a realizar un trabajo concreto en pro de la comunidad.
El protagonista es Jonas (Brenton Thwaites), al que le conceden el meritorio puesto de receptor de la memoria del tiempo anterior a una supuesta catástrofe. El dador de la memoria (interpretado por Jeff Bridges) será el maestro de Jonas. La finalidad de esta figura es orientar las decisiones que toma el consejo de ancianos, dirigido por la jefe Elder (Meryl Streep), ya que estos no tienen referentes memorísticos para decidir convenientemente.
Lo que empieza siendo una sociedad utópica donde todo el mundo es feliz comienza a verse como una sociedad distópica debido a la clarividencia y decisión del muchacho, que así se lo hace ver a los que le rodean (aunque eso sea lo primero que le prohíben).
El planteamiento no es nuevo, pero la película está dirigida a un público muy joven y la premisa resulta inicialmente prometedora.
El recurso principal que se utiliza para explicar el cambio es el uso del blanco y negro y la introducción paulatina del color. El primero en mostrarse será el rojo, el primer color que distinguen los bebés, que también se asocia al amor pasional cuando se aplica al cabello de una chica por la que el protagonista se siente atraído.
La acción y las aventuras son constantes, pero la narración pierde fuerza hacia la mitad de la película. Los motivos son varios, principalmente la falta de una clara reflexión sobre el tema: el discurso no nos aporta nada nuevo ni interesante. Las resoluciones de los conflictos son demasiado fácil y abundan las contradicciones en el funcionamiento de la propia sociedad o en las actitudes de los que forman parte de ella. En segundo lugar, se transmite una idea caduca, poco didáctica y conciliadora de las relaciones entre juventud y vejez. Lo viejo se muestra como anticuado, equivocado, caduco, agresivo y cruel. Lo joven es lo acertado, inocente, vital, rompedor y esperanzador. Dos mundos que el director (de setenta años) enfrenta.
El amor pasional de juventud es el motor del cambio, parece querer decir. O, explicado paradójicamente por un gran artista referente del XIX: “El sueño de la razón produce monstruos”. A la sociedad fría y racional de la ilustración, se opondrá el romanticismo con la exaltación de los sentimientos. Nada nuevo bajo el sol.
Por otro lado, el uso excesivo de imágenes con aires de videoclip, que se suceden rítmicamente al son de una música épica, convierten la parte final de la película en un gran anuncio de denuncia social sin grandes pretensiones.
Los recursos digitales ayudan al relato al dotarlo de efectismo, estética y magnitud, pero no aportan nada como herramienta cinematográfica para reforzar el contenido. Ni siquiera el color, que juega un papel destacado, está bien aplicado.
The giver no va más allá de una película de aventuras, para visionar con la familia el día de Navidad.
Crítica elaborada per Esther Ropero de la Biblioteca Josep Soler i Vidal (Gavà) en el marc del projecte Escriure de cinema.








