Recomendación

La Calumnia

Madrid : Twentieth Century Fox, 2004

Ya no se hacen películas como las de antes

Ni Freddy Krueger, ni las compañías eléctricas ni una inspección de Hacienda: no hay nada más aterrador que la maldad de un niño que pretende destruir tu vida. Eso es lo que nos muestra William Wyler en La calumnia (The children’s hour, William Wyler, 1961), un clásico en blanco y negro de 1961, con Shirley MacLaine y Audrey Hepburn como protagonistas.

Era la segunda vez que Wyler llevaba al cine la obra teatral homónima de Lillian Hellman, The children’s hour. En la primera ocasión, en 1936, la censura vigente le obligó a convertir una historia sobre sentimientos amorosos entre mujeres en un triángulo heteronormativo incongruente y alejado de la trama original. Ni siquiera pudo usar el título auténtico y la película pasó a llamarse Esos tres (These three, 1936).

Veinticinco años más tarde, el realizador se desquitó con este remake. En La calumnia, Wyler nos cuenta como la idílica existencia de dos profesoras se ve malograda por la difamación de una pequeña. Con total premeditación y alevosía, la niña no duda en vengarse de lo que considera una afrenta de su profesora, aunque eso implique llevarse por delante a todo aquel que se cruce en su camino. ¿El rumor? Que sus profesoras mantienen una relación homosexual. En 1961, recordemos. En una época en que predomina el culto a la familia tradicional, siendo el matrimonio y los hijos la finalidad última de la mujer, la sola insinuación de otra alternativa de vida es directamente juzgada como antinatural y duramente castigada con el ostracismo de toda la comunidad.

 

La tensión dramática de la película se apoya principalmente en la magnífica interpretación de MacLaine, Hepburn y Karen Balkin (que interpreta a Mary, la niña), mediante el uso de primeros planos que consiguen transmitirnos sin grandes artificios toda una gama de emociones.

En definitiva, es una película de corte clásico, en la que los actores declaman con claridad, los personajes se tratan de usted y la elegancia está presente, aunque sea para ejercer el mal. De esas que al verlas no puedes evitar twittear pensar: “Ya no se hacen películas como las de antes”.

Crítica feta per Eva Núñez, de la biblioteca Can Pedrals (Granollers), en el marc del projecte Escriure de cinema.

25/02/2022