Sólo el cielo lo sabe
¿Pueden los hijos oponerse a la felicidad de su madre?
En Solo el cielo lo sabe (All That Heaven Allows, Douglas Sirk, 1955), una madura pero atractiva viuda (Jane Wyman) comienza a sentir la soledad cuando sus hijos se van independizando. Poco a poco, se va enamorando de su apuesto jardinero (Rock Hudson), mucho más joven que ella. Ambos lucharán por sacar su amor adelante, pero las mezquinas mentalidades de la provinciana localidad donde viven les pondrán las cosas difíciles. Todo se complica cuando los hijos de la mujer comienzan a sentirse avergonzados de su madre, tirando por tierra un bonito romance. ¿Logrará la pareja anteponer su amor a todo lo demás?
Ross Hunter fue uno de los productores más avispados del Hollywood de finales de los años cincuenta y principios de los sesenta. Poseía esa valiosa facultad de saber lo que el público quiere ver en una pantalla de cine. Se centró en un sector al que tradicionalmente no se había tenido muy en cuenta. La mujer de mediana edad era quien decidía que película se iba a ver al cine. Las grandes estrellas femeninas, que empezaban ya a decaer por motivos de edad, seguían contando sin embargo con la admiración de un amplio sector del público. Era necesario que los galanes fueran jóvenes y atractivos. Hunter consideró que el lujo en el que se suponía que vivían las clases privilegiadas podría ser un buen reclamo. De este modo, la pantalla se llenó de mansiones suntuosas, joyas deslumbrantes y majestuosos vestuarios. Eso sí, el espectador se sentía un poco más afortunado al comprobar que toda aquella vida nunca daba la felicidad y que, al fin y al cabo, los ricos también lloran.
Crítica elaborada per Trini Campos de la Biblioteca Central de Terrassa https://bibliotecavirtual.diba.cat/terrassa-biblioteca-central en el marc del projecte Escriure de cinema






