Los amantes del Pont-Neuf
El amor tirano
Los amantes del Pont-Neuf (Les amants du Pont-Neuf, Leos Carax, 1993) es una historia de amor nada usual, que parece sacada de una novela naturalista del siglo XIX, o de la picaresca española del siglo XVII, o de un cuadro de Rembrandt, pero está ambientada en el siglo XX. Carax nos traslada del puente romano del Tormes, en Salamanca, al Pont-Neuf de París, para mostrarnos un aspecto descarnado de dicha ciudad en los años noventa, con dos sintechos como protagonistas: Alex, que es el nombre del personaje principal en la mayoría de sus películas, y Michèle. Él es un frustrado acróbata circense, inmerso en el alcohol y los somníferos. Ella, su compañera de borracheras, es pintora y víctima de una ceguera progresiva. Ambos se van adentrando en una historia de amor, o, mejor dicho, de amor tóxico, de una dependencia y tiranía que los acerca entre sí, pero también los conduce a un abismo de celos, desesperación, violencia…
El creador de Chico conoce a chica (Boy meets girl, 1984), del claro homenaje a la Nouvelle Vague y, en concreto, a Jean-Luc Godard que fue Mala sangre (Mauvais sang, 1986) y de Pola X (1999), pertenece a una corriente del cine francés contemporáneo llamada post-Nouvelle Vague, cuyas señas de identidad son los retratos de amor descarnados, una tendencia a retratar la intimidad y un cierto aire underground y/o experimental. Otro título importante de su filmografía es Holy motors (2012), un claro ejemplo de metacine.
Carax puede ser definido como un cineasta de culto, considerado como uno de los mejores cineastas franceses de los últimos cincuenta años, innovador, vanguardista y que apuesta por la experimentación. Por lo que respecta a la trayectoria de Carax, durante la década de los setenta, participó como crítico en la revista Cahiers du Cinéma con Serge Daney y Serge Toubiana. Su obra presenta características de otras artes, como la literatura y la pintura. En la película que nos ocupa, cabe destacar el trabajo del director de fotografía Jean-Yves Escoffier.
El amor ocupa claramente un papel principal en esta historia, como ya nos avanza su título Los amantes del Pont-Neuf. No es un amor romántico, ni tradicional: más bien se trata de un sentimiento desolador, sórdido y con tintes de desesperación. La película no deja de ser una crítica a la sociedad capitalista, a su deshumanización, a la alienación del ser humano que, cuando pierde su puesto laboral, pierde todos sus derechos y, por supuesto, se queda sin un lugar en la sociedad. Todo ello está diluido en historias personales marcadas por el desamor, la enfermedad, la muerte, y la falta de esperanza ante un presente sin futuro.
En cuanto a los protagonistas, Denis Lavant interpreta a Alex y Juliette Binoche a Michèle. Ambos vienen de mundos diametralmente opuestos, pero sus caminos se cruzan en un momento determinado de sus vidas en el escenario común del Pont-Neuf, en Paris, de una manera que marcará sus vidas para siempre.
Crítica elaborada per Mª Asunción Herrero Gómez de la Biblioteca Central de Terrassa https://bibliotecavirtual.diba.cat/terrassa-biblioteca-central en el marc del projecte Escriure de cinema.






